¿Qué es el tumor cerebral?

Los tumores cerebrales son un grupo de enfermedades de diferentes grados de severidad y provenientes de distintos tipos de células. Dependiendo de su localización de aparición en el cerebro, del tipo de células que lo compongan, de su ritmo y capacidad de crecimiento estableceremos un pronóstico de evolución que determinará el tratamiento escogido.

De entrada, podemos diferenciar entre tumores originados directamente en el tejido del cerebro, denominados primarios, o bien tumores malignos provenientes de otro órgano del cuerpo y que se han diseminado creando lesiones satélites, más conocidas como metástasis.

En adultos, el tumor cerebral más frecuente son las mencionadas metástasis, que se estima que representan más de un 50% de tumores cerebrales sintomáticos. Sus orígenes más frecuentes son, en más de la mitad de los casos, el pulmón o la mama.

En cuanto a los tumores primarios, los gliomas o astrocitomas son los más frecuentes, y se originan en las células de soporte, nutrición y protección de las neuronas, la llamada glia. Se dividen en cuatro grados según la clasificación de la OMS:

Grado I

Los tumores de grado I está prácticamente limitados a la edad infantil y juvenil.

Grado II

Los de grado II son los llamados gliomas de bajo grado.

Grado III y IV

Los grados III y IV son lesiones malignas, de las cuales los grado IV o glioblastoma multiforme son también el tipo más frecuente y de peor pronóstico.

Entre los otros tipos de tumor primario cerebral, podemos hallar los originados en células embrionarias remanentes, otros que se forman en los tejidos de soporte del cerebro como las meninges (meningiomas) o el hueso (osteomas), que suelen ser benignos, pero en ocasiones pueden adoptar también formas malignas e infiltrantes.

Causas y síntomas de los tumores cerebrales

CAUSAS

La gran mayoría de los tumores primarios cerebrales se dan por mutaciones espontáneas sin una causa específica. Algunos tumores vendrán originados por células embrionarias residuales que en condiciones normales se habrían convertido en tejidos maduros, pero han seguido creciendo sin detenerse. Unos pocos casos están asociados a síndromes genéticos o cromosómicos hereditarios

Asimismo, se ha demostrado que la radioterapia utilizada para el tratamiento de tumores craneales agresivos está relacionada con la aparición de meningiomas, habitualmente benignos, al cabo de unos años.

SÍNTOMAS

El síntoma más habitual es la cefalea (dolor de cabeza), que se produce en un 54% de los casos. Suele tratarse de un dolor de cabeza opresivo y progresivo, que afecta a toda la cabeza o su región frontal, pero es un síntoma inespecífico por si mismo. Se origina por el aumento de presión intracraneal, que si es severo también provocará vómitos.

Los síntomas asociados pueden ser tantos como las diferentes áreas elocuentes del cerebro y los nervios que de él dependen directamente, incluyendo los órganos sensoriales, siguiendo una relación anatómica entre el lugar del cerebro donde crece el tumor y el tipo de síntomas que crea. En un 45% de casos existirá afectación motora en mayor o menor grado.

Cuando el tumor crece en la corteza cerebral, y especialmente en tipos de agresividad baja o intermedia que van ejerciendo su efecto lentamente sobre el cerebro, pueden dar aparición las crisis epilépticas (26%). Dichas crisis no tienen por qué ser necesariamente del tipo convulsivo, sino que a veces el movimiento involuntario se limita a una sola extremidad o consiste tan solo en desconexiones de segundos de duración o alteraciones sensitivas.

Diagnóstico

Ante la sospecha de que existe un tumor intracraneal, está indicada la realización de una prueba de imagen como la tomografía computerizada (TC) o la resonancia magnética (RM). En muchas ocasiones se requerirá la administración de contraste para filiar mejor la agresividad de la lesión y definir su contorno.

Ante lesiones de comportamiento y grado de agresividad dudosas, las pruebas de medicina nuclear como el PET-TC pueden ayudar al diagnóstico, a decidir el manejo de la patología o, incluso, a descartar otros focos tumorales en el resto del cuerpo que puedan hacer pensar en una metástasis.

Tratamientos

El tratamiento se aplicará en aquellos casos en los que se considere la relación beneficio riesgo es superior a la observación y control periódico del tumor hallado. Si es así, se estudiará la posibilidad de realizar una resección del tumor

Los factores que influyen en esta decisión son el grado de malignidad estimado del tumor, la extensión del mismo, su localización anatómica, el estado físico del paciente, su edad y las otras patologías que pueda padecer. En caso de tratarse de una metástasis, será muy importante saber si existen otros focos tumorales en el cuerpo y si están respondiendo a tratamiento.

Si el riesgo es aceptable, se intentará la resección tumoral quirúrgica en el máximo porcentaje posible. En ocasiones el beneficio que podremos obtener de una resección agresiva será muy poco o durante un plazo de tiempo demasiado corto por el ritmo de crecimiento o reproducción del tumor, o bien el riesgo de secuelas neurológicas severas es demasiado alto. En estos casos se planeará la obtención de tejido tumoral mediante una biopsia para saber qué tipo de tumor es y determinar las opciones de tratamiento.

Con el resultado del exámen anatomopatológico del tejido tumoral se estimará la necesidad de un tratamiento adicional como la quimioterapia o la radioterapia, con lo que el paciente sería dirigido a la correspondiente especialidad médica para iniciar dicho tratamiento.

Por lo general, los tumores malignos primarios del cerebro se beneficiarán de un tratamiento combinado de quimioterapia y radioterapia, que suele iniciarse alrededor de un mes tras la cirugía

Algunos casos de tumores benignos del nervio acústico y algunas metástasis de pequeño tamaño con difícil acceso pueden tratarse mediante la radiocirugía, que consiste en la administración de radioterapia en un foco muy concentrado como los referidos. Este tratamiento se lleva a cabo por el equipo de radioterapia tras haberse considerado las opciones quirúrgicas de forma conjunta con el especialista en neurocirugía. 

¿Qué médicos tratan los tumores cerebrales en el Instituto Clavel?

Nuestra sección de neurooncología está liderada por el Dr. Montes y el Dr. Màlaga, que se encargan de representar también al equipo de neurocirugía en el Comité de Neurooncología. Este se celebra mensualmente con el objetivo de mejorar la coordinación, elección de tratamientos y pruebas diagnósticas y de seguimiento, junto con los representantes de las especialidades de radioterapia, oncología médica, radiología, medicina nuclear, anatomía patológica y neurología.

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