Preguntas frecuentes sobre el ADR

Nuestro equipo médico responde a las cuestiones más habituales que surgen en torno a la cirugía de sustitución de disco (ADR). ¡Despeje sus dudas!

Antes de la intervención ADR

La degeneración es un proceso natural directamente relacionado con el envejecimiento.
Todos envejecemos y, de la misma forma, todas nuestras articulaciones se degeneran. Dicha generación puede provocar dolor en algunas personas y en otras no. De esta forma, estas serían las causas más frecuentes:

  • El envejecimiento.
  • Predisposición genética.
  • Otras causas: traumatismo, problemas metabólicos, patología reumatológica…
  • Cuando el dolor lumbar o cervical es crónico y no mejora con ninguna terapia menos invasiva. 
  • Cuando la calidad de vida del paciente se ve limitada por el dolor. 
  • En casos de dolor de aparición aguda, que limita de forma severa la paciente, y no mejora con los tratamientos conservadores ni hay expectativa de mejoría espontánea en un plazo razonable de tiempo.

No. No realizamos implantes de disco artificial en los siguientes casos:

 

  • Espondilolistesis con o sin espondilolisis.
  • Cirugías de columna previas que hayan comprometido las facetas articulares posteriores en más de un 50%.
  • Grave atrofia del músculo o multifidus posterior.
  • Alta incidencia pélvica o pendientes sacras muy pronunciadas.
  • Cirugías abdominales anteriores, sobre todo si afectaron al espacio retroperitoneal.
  • Debilidad ósea, osteopenia y osteoporosis.
  • Otros factores: psicológicos, consumo de drogas, varias cirugías anteriores, etc.

Además, los pacientes con antecedentes de alergia a los metales deben someterse a una prueba de alergia a metales, incluido el aluminio.

Para determinar si es necesario operar al paciente se hacen radiografías funcionales de columna (en flexión y extensión) para observar su mecánica y el segmento a intervenir. 

También es necesaria una radiografía telemétrica de cuerpo completo (EOS) para descartar disbalances o grados de curvatura de la columna que contraindiquen la técnica de ADR. Asimismo, es precisa una resonancia magnética (RM) lumbar para poder apreciar el estado del disco, los nervios y los elementos retroperitoneales. 

Además, en algunos casos también se requerirá una tomografía computarizada (TC) lumbar para complementar o sustituir a la RM, e incluso una densitometría ósea.

En el caso de mujeres de más de 40 años y hombres de más de 50 debería realizarse una densitometría ósea antes de la operación. El objetivo es descartar la existencia de osteopenia marcada u osteoporosis, que puedan suponer un riesgo elevado de hundimiento y fracaso del implante.

Intervención ADR

Consiste en la sustitución de un disco degenerado que no funciona y que genera dolor, por un disco artificial que reproduzca la capacidad de amortiguación y movimiento de un disco sano.

La cirugía dura entre una o dos horas dependiendo del número de niveles.

La cirugía utilizada con más frecuencia es la artrodesis o fusión lumbar o cervical tradicional. En esta cirugía, como su nombre indica, se fusionan o se fijan las vértebras para eliminar el disco degenerado y con ello el dolor que produce. Sin embargo, en Instituto Clavel apostamos por el ADR siempre que sea prudente, ya que supone muchos beneficios para el paciente.

Son muchas y variadas. Se las explicamos todas con detalle aquí.

No, el coste es muy similar al de la operación de fusión. Además, como la recuperación es mucho más rápida, eso también hace que el coste económico laboral y social sea mucho menor.

Por la complejidad que supone la técnica del abordaje por vía anterior. En Instituto Clavel, gracias a la formación y la experiencia, hemos logrado superar esa barrera.

Efectivamente, para intervenciones de columna tanto cervical como lumbar. Es cierto que, incluso, la restauración del ligamento no supone el restablecimiento anatómico ni funcional del mismo, pero en este tipo de cirugía se hace imposible evitar su sección para poder realizar la discectomía y el implante de la prótesis.

Para la columna cervical, sí. Usamos una pequeña cantidad de cera ósea en el borde posterior de las placas terminales superior e inferior. No hemos visto que se produzca ninguna infección en los casos de columna cervical que hemos tratado y creemos que la utilización de cera ósea puede evitar que se produzca osificación heterotópica (crecimiento de hueso en lugares anormales).

Para una cirugía ADR cervical el ingreso medio es de un día, aunque puede alargarse a dos si el paciente lo requiere. De la misma manera, para una cirugía de ADR lumbar el ingreso es de tres días, aunque puede alargarse hasta cinco, en especial si el paciente proviene de otro país.
 

Postoperatorio y recuperación ADR

Aunque, prácticamente, cualquier cirugía de columna conlleva un cierto grado de dolor postoperatorio, al tratarse de una técnica mínimamente invasiva, el grado de dolor referido por los pacientes es significativamente menor que con el procedimiento tradicional de fusión. 

Esto supone que la velocidad de recuperación funcional sea mayor. Los pacientes son capaces de incorporarse al día siguiente y son dados de alta al día siguiente de la intervención en el caso de las cervicales y a los 2 o 3 días en el caso de las lumbares.

Sí, como en toda cirugía. En este tipo de intervención, por el abordaje, existe el riesgo de afectar a los vasos abdominales, pero se trata de una situación muy infrecuente, controlada y solucionada en la misma intervención. Como en toda operación existe el riesgo de hemorragia postoperatoria e infección como principales complicaciones, aunque la frecuencia acumulada de todas ellas es inferior al 3% de los casos.

Por otro lado, las nuevas generaciones de discos, con mejores diseños y materiales, han hecho que, prácticamente, desparezcan las complicaciones asociadas a los discos artificiales en sí, siendo raros los casos de hundimiento o extrusión de la prótesis. 

En un 10% de los casos, durante los primeros 6 meses, puede aparecer dolor de origen facetario debido al aumento de movilidad de las apófisis facetarias que se hallaban en situación de degeneración leve o moderada antes de la cirugía, pero no tanto como para contraindicar la técnica ADR. Usualmente estas molestias se resuelven mediante recuperación funcional o, en caso necesario, mediante infiltraciones o radiofrecuencia.

En varones y a nivel L5-S1, existe un 0,5% de riesgo de eyaculación retrógrada, que no implica disfunción eréctil y que, en la gran mayoría de casos, es transitoria. 

Generalmente, de 1 a 3 días de ingreso, y de 2 a 5 semanas para volver a trabajar en el caso de las cervicales o de 4 a 10 semanas en el caso de las lumbares, dependiendo siempre de la ocupación del paciente. No obstante, hay que tener en cuenta que cada paciente tiene unas circunstancias concretas, por lo que el tiempo de recuperación se estimará de forma personalizada.

De media, al cabo de unos 10 días tras la intervención quirúrgica.

Así es. El objetivo de la intervención es devolver al paciente su calidad de vida previa y el retorno a todas las actividades que realizaba antes de tener el dolor. Sin embargo, hay que tener en cuenta que si su actividad previa supone un riesgo elevado de nuevas lesiones de columna, su médico le dará indicaciones y recomendaciones al respecto con el objetivo de valorar la posibilidad de un cambio de hábitos.

No, la prótesis de disco es una solución definitiva para el nivel intervenido. Esto no quiere decir que no pueda aparecer una nueva hernia en otro disco.

Sí. Recomendamos a nuestros pacientes que tomen AINEs durante al menos 3 semanas después de la intervención. Se sabe que estos fármacos inhiben el crecimiento del hueso y, por tanto, reducen la probabilidad de que se produzca osificación heterotópica (crecimiento de hueso en lugares anormales), además de ser útiles para el control del dolor postoperatorio.

Proporcionamos un amplio tratamiento de rehabilitación a nuestros pacientes mientras permanecen en Barcelona o Madrid. Nuestros fisioterapeutas especializados trabajan con los pacientes desde el día siguiente a la operación, dos veces al día, durante el tiempo que están hospitalizados. 

Cuando los pacientes vuelven a casa, es el equipo médico de Instituto Clavel quien se encarga del seguimiento y cada paciente recibe recomendaciones e instrucciones específicas por nuestro equipo de rehabilitación especializada en columna para que siga su rehabilitación de forma ambulatoria.

Sobre las prótesis

Efectivamente. La mayoría de las prótesis están diseñadas para replicar al máximo la función del disco natural sano. Las que nosotros utilizamos, por su diseño, son las que más se parecen.

No utilizan estos modelos de prótesis por la complejidad técnica que supone el abordaje.

Existen diferentes tamaños, por lo que elegimos la medida adecuada para cada paciente.

Lo que diferencia a las prótesis son los materiales de los que están hechas, los diseños mecánicos que incorporan y su forma de anclarse al hueso de la vértebra.

Por ejemplo, hay fabricantes que utilizan el metal, otros el polietileno en combinación con metal, que suele ser titanio o cromo-cobalto. Finalmente, existen diseños más avanzados y sofisticados que combinan el metal con la capacidad de absorción de shock (a modo del núcleo natural) del poliuretano.

Los mecanismos básicos suelen ser el de rótula, conocido en inglés como de ball and socket o el de una rótula invertida.

Principalmente los C-ESP y L-ESP, o M6C y M6L, tanto para cirugías de columna cervical como lumbar. En ocasiones hemos utilizado otros modelos como Baguera. No obstante, para la elección del disco artificial, en Instituto Clavel tenemos en cuenta cada caso de forma individualizada.

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Cuéntenos su caso para que podamos asesorarle de forma personalizada.

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